Saturday, November 28, 2009

JOHN PARKER COMPTON Live at Turk’s Head Coffeehouse, VMC Records, 2006

Cuando hace algunos años ya, y gracias al amigo Fernando Payno, descubrí el primer y único disco del grupo Appaloosa quedé fascinado. ¿Cómo era posible que un disco así hubiera pasado tan absolutamente desapercibido durante tanto tiempo? Ignorado por completo, ni siquiera una referencia ocasional en los más eruditos círculos. Pongámonos en situación. Año 1969, con apenas 19 años cumplidos John Parker Compton (guitarra y voz) y su amigo Robin Batteau (violín) se plantan en las oficinas de la discográfica Columbia Records en Nueva York y se ponen a interpretar sus canciones a las secretarias que allí trabajaban, de tal suerte que Al Kooper (por entonces productor de la casa) les escucha y les propone grabar ese mismo día una demo. Poco tiempo después se editaría el LP de Appaloosa, un disco que si me permiten la osadía, muy poco tiene que envidiar al “Astral Weeks” de Van Morrison. No en balde, y aunque eso sería desentrañar la historia que en otro momento nos proponemos contar, la labor de productor de Appaloosa apunto estuvo de recaer en las manos de Lew Merenstein, que se disputó con el propio Al Kooper el favor del grupo. Collector’s Choice reeditó por fin el disco en el 2005: enormes canciones de folk barroco, por fin, al alcance de cualquiera.

Pero antes de que todo esto ocurriese John Parker Compton (el padre de la criatura) componía sus primeras canciones y depuraba su técnica a la guitarra en su Boston natal. Allí se juntaría a dos músicos jóvenes como él pero de incipiente talento: el violinista Robin Batteau y el bajista David Reiser. El propio Compton nos cuenta cómo sucedieron las cosas: “Robin y yo empezamos a tocar en los coffeehouses de Boston y Cambridge en el verano de 1968 y además actuábamos todos los domingos por la tarde en el Cambridge Common Music Concerts. Era un evento al aire libre que se celebraba a una manzana de distancia de Harvard Square y que organizaba Bob Gordon. Como puedes imaginar el sitio se llenaba de gente y era una fiesta. Robin dejaba alucinado a todo el mundo con sus increíbles solos de violín. A Gordon acabamos gustándole y siempre nos dejaba un hueco en el cartel. Incluso hicimos de teloneros de Tim Hardin cuando estuvo tocando durante una semana en el Paul’s Mall de Boston. También abrimos para los Young Rascals en el Harvard Stadium.” Poco tiempo más tarde se les unieron Eugene Rosov y David Reiser. “Eugene vivía entonces en casa de los Batteau mientras estudiaba en Harvard, así que yo me acercaba por allí y ¡ya teníamos la banda! Hacia el mes de septiembre de 1968 Robin y yo comenzamos a ensayar las canciones con Eugene (cello) y David (Fender bass) en el garaje de los Batteau. Una noche tocamos en una fiesta en casa de un joven abogado de Brookline, Massachusetts que se ofreció a llevarnos a todos en avión hasta Nueva York para que pudiéramos hacer audiciones para las discográficas.” Y de esta forma cerramos el círculo y llegamos de nuevo al principio de nuestra reseña y a la famosa audición en las oficinas de Columbia… Lo que este CD que os presentamos recoge es parte de una actuación de John, Robin y David en el Turk’s Head Coffeehouse (en Cape Cod, Massachusetts) un mes antes de ser “descubiertos” por Al Kooper. De los siete temas sólo dos (“Green Brown Sound” y “Subway”) no pasarían el corte y quedarían fuera del disco de Appaloosa, y los cinco restantes nos muestran hasta que punto tenían trabajados los arreglos definitivos de estas canciones. Cuenta Compton que “en realidad dos tercios de las canciones del álbum están producidas con un sonido muy acústico. Por ejemplo, canciones como “Pascal’s Paradox” o “Tulu Rogers” son sólo guitarra, violín y bajo. Sin embargo, mientras las sesiones de grabación iban progresando Al se trajo a miembros y más miembros de Blood Sweat & Tears para tocar en las canciones y luego trajo a su amigo Charlie Calello para arreglar “Biweekly” y “Now That I’ve Found You”. Otra canción que Al “Kooperizó” fue “Rosalie”, que Robin y yo habíamos interpretado durante años como un tema folk. No pude con esos arreglos que hizo hasta pasados un par de años.” Pues si tenéis el disco de Appaloosa y este CD del que hoy hablamos, podréis comprobar a lo que John Compton se refiere. La calidad de las interpretaciones de estos chavales sorprende sobremanera, la seguridad y confianza, pero sobre todo la calidad que atesoran estas canciones: pese a estar fuertemente influenciado, sobre todo, por Tim Hardin, Compton logra componer un material original y enormemente personal, que le diferencia claramente de sus contemporáneos.

Al CD se le añaden otras 8 canciones grabadas en directo en los estudios de la emisora WHRB de Cambridge y en casa aquel mismo año. En su mayoría temas "nuevos", que Appaloosa no llegaron a registrar, pero que mantienen el nivel de calidad y, sobre todo, su personalidad realmente única. El disco está disponible a través de cdbaby, y si queréis completar la información sobre John Parker Compton os sugiero una reciente entrevista a cargo de Nick Warburton en la web garage hangover. Además en la web de Appaloosa anuncian que el grupo original se ha reunido y están preparando nuevas grabaciones. Las declaraciones de Compton que aquí reproducimos están extraídas de las notas a cargo de Richie Unterberger para la reedición del disco de Appaloosa.


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En los archivos de Otoño Cheyenne hay un sensacional artículo a cargo de Fernando Payno, que repasa la trayectoria de JP Compton como es debido, y que esperamos poder publicar muy pronto a través de nuestra rama impresa.

Friday, November 20, 2009

THE PALACE OF LIGHT “Beginning Here And Travelling Outward” Bam Caruso, 1987 & MABEL JOY “Wish I Was” Bam Caruso, 1993 (Discos a recuperar 9 y 10)

Ya habíamos traído al sello Bam Caruso por aquí con anterioridad (el disco de Nick Haeffner). Favorito entre favoritos, sin duda, de esos que intentas coleccionar todo. Aparte de su pionera labor, durante los primeros ochenta, en el descubrimiento de las joyas ocultas de la psicodelia inglesa de los sesenta, de acuñar el término freakbeat, y de marcar los pasos a seguir en Europa para todo sello de reediciones que ha venido después, conviene reivindicar también su labor editando alguno de los grandes discos ocultos de los ochenta. Como éste que hoy nos ocupa. Phil Smee (capo de Bam Caruso) los definía así: “The Palace Of Light eran uno de nuestros secretos mejor guardados. Un grupo de tipos afines que se postraban ante el altar de Cyrus Faryar, Fred Neil, Scott Walker y Mickey Newbury, y que tenían un cantante con una voz impresionante. Su disco de debut contenía temas de proporciones épicas y debería estar disponible de nuevo.” Bien cierto. Alejados de los excesos de producción de los ochenta (que lastraron tantos buenos discos), pero recogiendo a la vez lo poco bueno de esa época, “Beginning Here…” es un disco de pop-rock de difícil catalogación. Canciones enormes, de emoción a flor de piel, bordeando la épica como decíamos, que a nosotros por momentos nos traen a la cabeza lo mejor del pop-rock australiano de entonces, The Church, los Triffids o incluso los Go-Betweens, y también grupos americanos como American Music Club. El peso del grupo lo llevaban las personales canciones de Mark Brend (guitarra) y Geoff Smith (voz y guitarras), y se completaba con el multiinstrumentista Matthew Gale. Además de las influencias americanistas citadas encontramos en su sonido pocos rastros que los delaten como el grupo inglés que eran.

Únicamente editaron este LP, además de un EP de 12” que contenía 3 canciones (una de ellas no incluida en el álbum) y un single, todo ello también en Bam Caruso. Pasaron unos años, un pequeño cambio en la formación (sustituyeron al batería), y The Palace of Light reaparecieron como Mabel Joy en 1991 con un single autoeditado que contenía dos perlas del calibre de “Catherine” y “Books”, tal vez lo mejor que llegarían a grabar. Fue precisamente esta última canción la que nos introdujo en la música de Palace Of Light / Mabel Joy, pues aparece en el recomendabilísimo “Head Sounds from the Bam-Caruso Waxworks, Vol. One” editado por RPM hace ya casi diez años, y que hace un repaso a través de 22 temas de la historia del sello con notas a cargo del propio Phil Smee. Curiosamente el tema lo acredita Smee a The Palace of Light, cuando en realidad el grupo ya había cambiado de piel.

Mabel Joy sólo llegaron a editar un CD titulado “Wish I Was” (1993) que, curiosamente, fue la penúltima referencia que editó Bam Caruso. Pero, ¡qué disco! Doce canciones sin piedad, emocionantes hasta el tuétano. Abrazando referencias más americanistas (folkies como Tim Buckley –se incluye cover de su "Buzzin' Fly"-, Tom Rush o Tim Hardin) pero sin ceñirse a estilo alguno y siguiendo su propia visión. Supongo que hacían el tipo de música destinada a ser degustada y apreciada por una minoría. Nick Robbins, productor del disco (y en la actualidad eminencia gris detrás de multitud de lanzamientos de sellos como Rev-Ola o Ace), ya daba pistas cuando apuntaba en las notas del disco que la meta sería conseguir capturar el sentimiento de un grupo tocando en directo con un mínimo de artificio técnico. Aquí me recuerdan, por momentos, a los American Music Club de “California”, aunque los bonitos arreglos de cuerda y las voces femeninas que acompañaban muchas de las canciones, les sitúan una vez más en un terreno propio e intransferible. Es de suponer que el disco pasó totalmente desapercibido, ya que resulta harto difícil encontrar información sobre el mismo o siquiera localizar una copia del disco. En fin, yo les recomendaría que los buscasen sin descanso, tanto el CD como el single, y ya me dirán!


Finiquitados Mabel Joy, Brend y Gale formaron en 1995 Fariña (¿una nueva referencia a los folkies que tanto les gustaban?) y como tal han editado hasta la fecha un par de muy recomendables discos para Pickled Egg Records. Pero esa es ya otra historia que merece discusión aparte. Como curiosidad final apuntar que Mark Brend es el autor del apreciable “American Troubadours” (Backbeat Books), un repaso a las carreras de algunos de los más significativos cantautores americanos de los sesenta y primeros setenta (¡se acuerda de David Blue!). El círculo se cierra.

Wednesday, September 02, 2009

BOB LIND, de nuevo!

Aunque ya le dedicamos post, el cartel y el vídeo bien merecen una pequeña repetición. Además nos han chivado que el concierto se va a grabar con vistas a una posible edición de un disco en directo con los mejores momentos de esta mini-gira europea (tiene además 4 fechas en el Reino Unido). Recordamos:

BOB LIND, 16 de septiembre, Bilbao (Colegio de Abogados) 20:00 horas, entrada gratuita.


El cartel es cortesía de Sonia Paredero.

¡Impresionante! Fijaros en la banda: Jamie Hoover ( The Spongetones) a la guitarra, Matt Cook teclados, Kevin Jarvis a la batería y David Carpenter al bajo.

Sunday, August 02, 2009

ESPECIAL POWER POP AUSTRALIANO / SAGA STEMS (Local de Ensayo, 9/04/93 y 1/05/93): ¡EL POP ES VIDA!

Que duda cabe que las míticas cassettes fueron las que más directamente sufrieron el advenimiento de la tecnología digital. Prácticamente en lo que ahora parece un abrir y cerrar de ojos, dejamos de grabarnos cintas para grabarnos CD’s, y de ahí al uso indiscriminado del mp3 y el ipod van sólo unos pocos pasos más. Pero lo cierto es que las k7’s fueron un ítem imprescindible en nuestra educación musical. Curioso que nunca las cintas llegaron a matar a la música, como aquellos curiosos logos sentenciaban en las contraportadas de los vinilos a principios de los 80. Al contrario más bien, eran las k7 la forma más económica (sobre todo en presupuestos de adolescentes con exiguas pagas) de transmisión musical que teníamos para saciar nuestras ansias escolares. Cuando tenías dinero suficiente invertías en un vinilo. Si obviamos el claro inconveniente de la calidad del sonido, lo cierto es que grabar una cinta en condiciones suponía un ritual que hoy en día se ha perdido totalmente (véase “Alta Fidelidad”): la grabación había que hacerla forzosamente en tiempo real (60 o 90 minutos, lo más habitual; 45 o 120 lo extraordinario), con todo lo que ello conlleva de paciente preparación, selección y, finalmente, ejecución. Nada que ver con la dichosa inmediatez y agobiante velocidad de transmisión de hoy en día, y mucho menos con el indiscriminado y aborregado almacenamiento de música que las nuevas tecnologías han propiciado.

El hecho es que las k7 cumplían perfectamente su misión: grababas los discos de tus colegas, le hacías una selección de tus joyitas a alguien especial… pero también podías grabar de la radio canciones favoritas, eventos especiales o incluso programas enteros. Y es que la radio era antes la depositaria del acervo musical: todo lo que no llegabas a abarcar con los discos que podías comprar o las cintas que grababas, lo tenías que fiar a las ondas hertzianas. Y sobre todo a un puñado de locutores que con sus programas eran faro y guía de tus pesquisas musicales. Y eso sí que creo que es algo que hoy en día se ha perdido totalmente (o casi, vaya). Para bien o para mal.

Y toda esta perorata a cuenta de las “virtudes” (¡quién lo iba a decir!) de las cassettes, viene a cuento de que curioseando entre las casi olvidadas cajas donde ahora las almaceno, encontré por fin dos que llevaba tiempo queriendo volver a escuchar: la grabación del especial radiofónico que da título a este post. “Local de Ensayo”, el programa dirigido por Fernando Gegundez, se emitía entonces a través de Euskadi Gaztea (la emisora juvenil de Radio Euskadi, antes lo sintonizaba en Tas Tas Irratia, creo) y en él se repasaba tano la actualidad de la escena local (maquetas, conciertos…) como nacional e internacional, y constituía una referencia ineludible para estar al tanto de todo lo que por entonces se cocía y era de interés. Además de las emisiones regulares del programa, Fernando tenía el buen gusto de, en los días festivos, emitir programas especiales monográficos. En esta ocasión se traía como invitado a Eduardo Ranedo, gran aficionado a todo lo que oliese a melodía y armonías. Yo creo que Edu aún no había empezado a colaborar asiduamente con la revista Ruta 66… Obviaremos detalles biográficos de los grupos, pues seguramente son de sobra conocidos… y si no, ¡qué gran excusa para ponerse a buscar!

De la primera parte del programa empecé grabando las canciones solamente, de lo que ahora me lamento profundamente, pues los comentarios entre canción y canción, sobre todo a medida que avanzaba el programa y el engorile iba en aumento, no tienen desperdicio. Y empezó la cosa como si nada con The Church y “The Unguarded Moment”. Supongo que descubrí entonces esta canción, pues no tengo memoria o recuerdo anterior, y ¡que momento fue aquel! Es una de mis canciones favoritas de todos los tiempos, y con las que inmediatamente le siguieron, supuso faro y guía en años posteriores de pesquisas musicales, e incluso, forjadora de amistades que duran hasta hoy en día. ¡Ah, que gloriosa e inspiradora primera parte de programa! Clásicos del power pop australiano que automáticamente pasaron a ser clásicos de la banda sonora de mi vida. Qué más puedo decir... Y si no, juzgar vosotros mismos:

1.- THE CHURCH “The Unguarded Moment” (single, 1981)
2.- THE SUNNYBOYS “Happy Man” (LP, 1981)
3.- THE SUNNYBOYS “Let You Go” (LP, 1981)
4.- THE SUNNYBOYS “Alone With You” (LP, 1981)
5.-PAUL KELLY & THE DOTS “Recognition” (EP; 1979)
6.- HOODOO GURUS “I Want You Back” (LP, 1984)
7.- HOODOO GURUS “My Girl” (LP, 1984)

Los Sunnyboys, con ese su primer LP que es un clásico de cabecera absoluto, o que decir de Paul Kelly (aquí sonaba uno de sus primeros temas con un sonido nueva olero total) y los Hoodoo Gurus con, probablemente, las dos canciones más emblemáticas de su primer LP “Stoneage Romeos”. Con el tiempo conseguí poco a poco hacerme con las copias originales de estos y otros de los discos que sonaron en el programa. Recuerdo especialmente que encontré una copia del primer LP de los Sunnyboys y del primer single de los Someloves (ver más adelante) en el catálogo de vpc de la tienda Emily Discos de Madrid. ¡No me lo podía creer! Antes de Internet no era fácil realizar este tipo de hallazgos.

Después de la intro a base de esos clásicos, se dio paso a la segunda parte del programa, y el motivo de la presencia de Eduardo Ranedo, la “saga Stems”. Y siguen sucediéndose los momentos memorables: al hilo de la sagas en el pop (se cita a Byrds, Bevis Frond, Flamin’ Groovies…) y los árboles genealógicos, Fernando apunta a la saga de los bilbaínos Los Primitivos como un proyecto en mente y Edu, no pudiendo reprimir por más tiempo su curiosidad, le pregunta si es cierto que tocó el bajo con ellos. Sí, fue su séptimo bajista… Vamos que la saga de los Primitivos no se la saltaba ni Peter Frame con uno de sus árboles. La risa garantizada, siempre. Después de la dispersión y las risas se da ya paso a la “saga Stems” (el grupo formado en Perth a mediados de los 80 por Dom Mariani y Richard Lane) y a canciones de su impecable repertorio. Se traza perfectamente su evolución de garage-pop claramente sixties a grupazo de pop con mayúsculas, con dos temas majestuosos y sublimes:

8.- THE STEMS “No Heart” (demo 84, flexi-Splendid magazine, 1986)
9.- THE STEMS “She’s A Monster” (primer single, Citadel, 1985)
10.- THE STEMS “Love Will Grow” (EP Citaddel, 1986)
11.- THE STEMS “At First Sight” (LP, 1987)
12.- THE STEMS “Can’t Turn the Clock Back” (LP, 1987)

Y de ahí a los grupos de la saga, empezando por los Summer Suns de Kim Williams (otro nativo de Perth), un grupo de estudio esencialmente, con miembros intercambiables, y con los que Dom Mariani colaboraría en distintos momentos. Tras sonar el último acorde de “All Away” (cara A de su segundo single) se produce uno de los momentos cumbre del programa, y que resume las emociones transmitidas a lo largo de él:

Fernando.- ¡Amigo Eduardo, estoy epatado!
Eduardo.- Bueno, teníais que ver la cara de Fernando…
Fernando .- … estoy epatado…
Eduardo.- No, es una canción muy bonita como habéis visto…
Fernando.- ¡Qué bonita!... es que… ¡el pop es vida!
Eduardo.- ¡Total!

¿Queda algo por añadir? Pues no. Pero el programa sigue adelante, con una canción más de los Summer Suns “Love In Stone” (de su único LP de 1991 “Calpurnia”, y con participación a la guitarra del gran Kim Salmon) para llegar a otro momentazo absoluto. Segundo grupo de la saga, The Someloves. En un viaje relámpago de Perth a Sydney en el año 86 Dom Mariani conoce a Darryl Mather (ex -Lime Spiders) y tras componer un par de temas reclutan al bajista de los Happy Hate Me Nots y al batería de los Stems para grabar lo que será primer single de los Someloves. El single, con portada del ilustrador Jim Wylie, fue un exitazo en Australia… La cara A, “It’s My Time” que como dice Edu “empieza como si tal cosa, pero que llega un momento en que los coros empiezan a caer como las cataratas del Niágara…”… se convirtió también en ¡¡¡ otro de mis temas favoritos de todos los tiempos (y van…)!!! El único álbum de los Someloves, “Something or Other” publicado en 1989 es uno de los mejores discos de powerpop jamás publicados, y de él suena “Sunshine’s Glove”. Y llegamos ya al final del programa con la que, hasta entonces, era la más reciente entrega de la saga: el nuevo grupo de Richard Lane, The Rosebuds que acababan de editar un CD-EP de 5 temas y “Lonely For You” un temazo que confirmaba la buena salud de este fructífera genealogía.

13.- THE SUMMER SUNS “All Away” (single, Waterfront, 89)
14.- THE SUMMER SUNS “Love In Stone” (LP, 1991)
15.- THE SOMELOVES “It’s My Time” (single Citadel, 1986)
16.- THE SOMELOVES “Sunshine’s Glove” (LP, Mushroom, 1989)
17.- THE ROSEBUDS “Lonely For You” (Mini-CD, Rubber, 1992)



Como veis torpemente hemos tratado de hacer lo inaudito, ¡retransmitir un programa de radio!, pero la pasión y amor por la música Pop que dos fans como Edu y Fernando demostraron en esas dos horas mágicas tuvieron efectos definitivos en la educación musical de quién esto escribe hoy, y esto, es lo que importa. Decir que este programa marcó un antes y un después no constituiría pues una exageración en absoluto. Y como dice Fernando al terminar “esto toca a su fin y hemos estado inundados durante dos horas de tremendas melodías que han hecho más feliz nuestra vida”. Os deseo lo mismo.

Post-scriptum:

Curiosamente por aquella época el fanzine “La Herencia de los Munster” publicaba su número nº 11 (¿el último que hicieron?) que contenía un excelente artículo titulado “The A-Z of Australian Power-Pop”. Escrito por Jim Wylie, se daba un repaso a lo mejor de esa escena desde los 60 (bandas como Easybeats o Masters Apprentices) hasta los primeros 90, e incluía un particular top 25. Muy recomendable. Igualmente el primer número del fanzine madrileño Snap!! aparecía por aquella época y de entre su excelso contenido destacaba un detallado análisis de toda la saga Stems. Pero de este estupendo zine hablaremos en otra ocasión.

Finalmente, no hemos podido resistir la tentación de realizar una pequeña selección complementaria a las canciones ya mencionadas. Una excusa más para seguir indagando en la fértil escena australiana de los ochenta. Aquí van pues otras 10 gemas de pop australiano de los 80 (sin orden especial):

1.- The Living Kind, UPS & DOWNS, 1986
2.- Don’t Go To Sydney,THE ZIMMERMEN, single y LP 1985
3.- With Which To Love You, THE BAMBOOS, Single 1986
4.- Almost With You, THE CHURCH, single 1982
5.- Frantic Romantic, THE SCIENTISTS, single 1979
6.- Everybody Moves, DIED PRETTY, single 1989
7.- Gossip, PAUL KELLY & THE COLOURED GIRLS, 2LP, 1987
8.- Mars Needs Guitars, THE HOODOO GURUS, LP 1985
9.- Soul Rejection, HAPPY HATE ME NOTS, single 1988
10.- Toast, THE MAD TURKS, LP, 1989

Wednesday, July 22, 2009

BOB LIND, ¡en Bilbao el 16 de Septiembre!

Estamos de enhorabuena, Bob Lind el legendario cantautor americano de mediados de los sesenta estará actuando el próximo 16 de septiembre en Bilbao (Colegio de Abogados, 20:00 horas, entrada gratuita), en su primera y única actuación en nuestro país. Seguramente su máximo reclamo comercial sea la canción "Elusive Butterfly" que compuso y grabó en 1965, y que fue un éxito en las listas americanas y de medio mundo a comienzos de 1966, y una de esas canciones que inevitablemente aparecen en discos recopilatorios de esa milagrosa década. Originario de Denver, Lind era un cantautor más en el circuito folkie de los “coffeehouses” de la ciudad tratando de labrarse una reputación hasta que decidió probar suerte en la Costa Oeste, mudándose a San Francisco primero y después a Los Ángeles. Allí llamó la atención del sello World Pacific (recién adquirida por Liberty) que andaba buscando su propio Dylan y apostaron por Lind, fichándole también como compositor para su brazo editorial Metric Music. El jefe de Metric entonces, Lenny Waronker puso a Bob en contacto con el gran arreglista y productor Jack Nitzsche (estrecho colaborador de Phil Spector y mano derecha de Neil Young en sus inicios), intuyendo que algo bueno podía salir de aquella combinación. Y no se equivocaba: Nitzsche y Lind conectaron inmediatamente y de esa química tan especial que lograron quedan para la posteridad los dos LP’s en los que colaboraron: “Don’t Be Concerned” y “Photographs of Feelings” (ambos 1966), en donde fundían el naciente sonido folk-rock con estilizados arreglos de cuerda. Los dos discos han sido reeditados conjuntamente por el sello inglés Ace (“Elusive Butterfly: The Complete Jack Nitzsche Sessions”), y no se nos ocurre mejor introducción para los que no los conozcáis. Pensad en Tim Hardin, un poco de Nilsson, el primer Neil Young, algo de Dylan… todo ello pasado por el genio de un todo terreno como Nitzsche agrandando con los más imaginativos e inspiradísimos arreglos las melodías y letras que escribía Lind. Después de que no se repitiera un éxito como el de “Elusive…”, la relación de Bob Lind con su sello y con el propio Jack Nitzsche (la mezcla de drogas y alcohol tampoco ayudó) se enfrío y acabo rompiéndose.

Richie Furay (Buffalo Springfield vocals/guitars), Dewey Martin (B.S. drummer), Lind, Neil Young, Stephen Stills, Dickie Davies (B.S. manager), en un club de Los Angeles.

Tras un periodo de dudas publica su último álbum de estudio hasta la fecha “Since There Were Circles” para el sello Capitol en 1971. Producido por Doug Weston (propietario y manager del mítico club de L.A. The Troubadour) y con la colaboración de, ente otros, Gene Clark, Carole Kaye o Bernie Leadon, se trata de una de esas joyas que sólo el tiempo ha podido poner en su sitio. Canciones escritas en una época que el propio Lind describe como dura (“las drogas y el alcohol me estaban matando… algunas de las canciones están escritas desde el fondo de ese agujero, pero a la vez otras tratan sobre la esperanza a través del descubrimiento de un nuevo amor”). La reedición en CD a cargo de RPM en 2006 no solo recupera los 11 temas del álbum original (brillantes melodías de folk-rock), sino que además incluye otras cinco canciones grabadas entonces pero nunca publicadas. La prensa inglesa se deshizo en elogios y propició el redescubrimiento de la figura y obra de Lind.


Hoy Bob Lind vive en Florida, donde continúa escribiendo canciones y tocando con cierta regularidad. Hace un par de años editó "Bob Lind Live At The Luna Star Cafe" y en la actualidad está en fase de producción un documental sobre su vida. Como dato curioso podemos decir que, según consta en su página web, más de 200 artistas han grabado sus composiciones (desde Aretha Franklin a Eric Clapton, pasando por Cher, Dolly Parton, The Turtles, Nancy Sinatra, los Four Tops o Marianne Faithful). En todo este revivido interés por su figura y su música tiene mucho que ver el tener fans como Richard Hawley, Sean O'Hagan (High Llamas) o el mismísimo Jarvis Cocker que le dedicó la canción "Bob Lind (The Only Way is Down)" en el álbum de Pulp "We Love Life". Como hemos dicho esta será su primera y única actuación en nuestro país, y además coincide con una mini-gira europea que le llevará además por el Reino Unido donde tocará en el prestigioso End of The Road Festival.

Sunday, June 21, 2009

VAL STÖECKLEIN “Grey Life”, Dot, 1968 (Discos a recuperar, 8)

Uno de los placeres que los buscadores de perlas escondidas más apreciamos es cuando, revisando las cubetas en una disquera cualquiera, nos topamos con una portada de un disco que nos llama la atención, que de alguna forma, por alguna razón, nos atrapa. Nada sabemos sobre él, sólo que con esa portada la cosa muy mal no nos puede ir. Entonces escudriñamos la contraportada en busca de algún dato que nos sitúe: productor, arreglista, músicos, fechas, estudios… Pero nada, o muy poco nos revelan estos datos (si los hay). Con suerte, podemos sacar el disco de su funda y nos afanamos, en un desesperado último intento por confirmar la ascendencia de nuestro hallazgo, por ver si de entre los créditos de las canciones algún nombre nos puede confirmar nuestra primera impresión. Aceptamos el riesgo y pasamos por caja…

Algo parecido me sucedió con este disco de Val Stoëcklein que encontré hace unos años en una curiosa tienda de Amsterdam (en su planta noble vendían ropa y complementos para skaters pero en el sótano disponían de una bien nutrida tienda de discos) por tan solo 7,50 euros. Sólo con ver la portada ya tenía decido comprar el disco. Además en los créditos figuraba como productor Ray Ruff y los estudios Gold Star de Los Angeles, y leyendo las notas se revelaba que este sujeto de curioso nombre había liderado a los Blue Things. El año de edición 1968. No había duda.

Entran los primeros acordes de una guitarra de doce cuerdas, los preciosos arreglos de cuerda y finalmente la voz, y uno intuye que entra en un terreno conocido: aquel que ocupan los Gene Clark, Ron Elliott, Bob Lind o Nilsson. Estos son los primeros referentes que me vienen a la cabeza, tal es la envergadura del talento de este hombre. Se trata de un repertorio de canciones tristes e introspectivas, agrandadas por los arreglos de Dick Hieronymus, un profesional alejado del mundo del pop. Sin embargo, el efecto de esta mezcla de canciones acústicas con arreglos “bombásticos” confiere al conjunto un poderoso atractivo. Once canciones de melodías portentosas, personales introspecciones narradas por la singular voz de Val. El disco deja un profundo poso de melancolía, pero resulta a la postre irresistible, y uno se encuentra retornando a él una y otra vez. Como sucede con el disco homónimo de Gene Clark.

Como supondréis el disco pasó totalmente desapercibido, pese a que Ray Ruff (entonces A&R de Dot Records) orquestó una ambiciosa campaña promocional. Pero Val se negó a tocar en directo y el imprescindible hit-single que necesitaba nunca llegó a materializarse. Pese a que grabó un nuevo single para Dot, la carrera de Val llegó a un punto muerto. Continuó trabajando para Ruff, escribiendo canciones para otros artistas, pero nunca más volvería a grabar bajo su propio nombre. Años después abandonó L.A. y retornó a su Kansas natal a mediados de los ochenta. Pese a que según parece grabó un buen puñado de maquetas a lo largo de varios años, ninguna ha visto la luz del día. Poco antes de su primer viaje a L.A. en 1967 había pasado tiempo en una clínica donde le diagnosticaron un trastorno bipolar: esto explicaría su errático comportamiento. Cuando fue hallado muerto en su casa a los 52 años en 1993 ni siquiera apareció un obituario en el periódico local de Hutchinson (una tranquila población en el Sur de Kansas, donde vivía). Su familia adujo un problema cardíaco como causa de la muerte. Sus amigos hablaban de un tipo tímido, sensible, y frágil.

Tal vez después de todo, esta portada fuera la perfecta descripción de este hombre y su vida. Fijaos bien ella. El disco se encuentra disponible hoy en día a través del sello Fallout con el añadido de los dos temas del single posterior al álbum.

Friday, May 15, 2009

COLIN HARE & HONEYBUS, en Bilbao el 28 de mayo!!

Nos hacemos eco de la convocatoria que desde la Comisión de Cultura del Colegio de Abogados de Bizkaia nos hacen llegar: el próximo jueves 28 de mayo, a partir de las 20 horas, estarán actuando en el salón de actos del Colegio de Abogados de Bilbao Colin Hare & Honeybus. La entrada es gratuita. Desde el mes de septiembre de 2007 la Comisión de Cultura viene organizando toda una serie de actividades culturales (ciclos de cine, conferencias, teatro, ý música) que nos han permitido presenciar conciertos de, entre otros, John Howard, P.F. Sloan (con Duane Jarvis), Peter Bruntnell, Daniel Wylie, Martin Newell, Amigos Imaginarios, Manett, o, el pasado 21 de abril, Wreckless Eric & Amy Rigby. Para todos ellos además la entrada ha sido gratuita. Y prometen más actividades para los próximos meses, de las que daremos cumplida cuenta desde aquí.

No será la primera vez que Colin Hare y sus remozados Honeybus actúan en nuestro país (dos comparecencias en el Felipop y una gira que en 2007 les llevó junto a Andrew Sandoval por Valencia, Zaragoza, Madrid, Barcelona y Bilbao), pero sí será la úncia actuación que ofrecerán este año. Seguro que muchos de los que leeis este blog ya conocéis la historia de Colin Hare o Honeybus, pero para los no iniciados reproducimos más abajo la nota de prensa promocional que hemos recibido.






Colin Hare, junto a Pete Dello y Ray Cane, formó parte del grupo británico Honeybus a finales de los 60. Pese a que son recordados por su gran éxito “I Can’t Let Maggie Go”, Honeybus crearon uno de los repertorios más originales y estimables de tan fructífero perído en la historia de la música pop inglesa. Su único LP, publicado cuando el grupo ya estaba prácticamente disuelto, titulado “Story” (que incluía numerosas composiciones de Colin) está considerado un clásico del pop más preciosista y barroco de todos los tiempos. En solitario Colin Hare editó “March Hare” en 1971: se trata de una verdadera joya repleta de grandes canciones que evocan por igual a Bob Dylan, los aires más folkies de paisanos coetáneos como Fairport Convention e incluso aromas de suave country-rock. Pese a que la repercusión comercial fue casi nula, el álbum con el paso de los años adquirió status de disco de culto. El sello bilbaíno Hanky Panky Records lo reeditó en 2005 con numerosos temas extras, y dos años después editaba también lo que son sus más recientes grabaciones, un EP de cuatro temas titulado “Down From Pitswood” que incluye dos canciones de 1968 que Honeybus nunca llegaron a grabar oficialmente, y que recreadas ahora suenan tan frescas y originales como lo hubieran hecho entonces.

Para esta su única actuación en nuestro país, Colin Hare estará acompañado por unos remodelados Honeybus que incluyen a John Wigg al fiddle y mandolina, Duncan Maitland a los teclados y Tom Smith al bajo. Interpretarán temas clásicos de Honeybus además de canciones extraídas de “March Hare” y “Down From Pitswood”.